De poco servirá una nueva reforma fiscal para 2010, si los recursos de las empresas y familias estarán mermados por la crisis económica. Una solución sostenible es el impulso al mercado interno, aseguró la firma Impuestum Contadores.
“Lo que hay que hacer es estimular el mercado interno, cambiar de clientes y dejar de mirar en menor medida al mercado estadunidense. Esa es la forma de resolver con rapidez el asunto de la baja recaudación”, dijo Rubén Herrero Cepeda, presidente de la empresa mexicana.
Agregó que las medidas que se deben emprender cuando una recesión se prolonga más de seis meses, es continuar con el gasto público en infraestructura, recortar el gasto corriente y cobrar más impuestos, pero, siempre y cuando se haya superado el problema de la economía informal.
Francisco Macías-Valadez, presidente del Comité Técnico Nacional de Estudios Fiscales del IMEF, dice que impulsar el mercado interno en sectores clave como el automotriz, es poco fructífero en el corto plazo, pero es una solución a los problemas estructurales del país.
Insistió que se deben gravar alimentos y medicinas a la brevedad posible, tal y como lo hacen en países avanzados. Y recordó que la población de bajos ingresos en el país no consumen medicinas en farmacias o tiendas de autoservicio. “Regularmente acuden a los centros de salud o se cuidan con sus propias recetas, por lo que es viable gravarlas.”
“El problema es que estamos en tiempos electorales, ningún partido se animaría a intentar gravar medicinas y alimentos. El propio gobierno federal no ha querido profundizar sobre el asunto, pero de no hacer algo, tendremos un desplome en la recaudación y el gobierno no tendrá dinero ni para pagar a su burocracia, ni para cumplir con los programas sociales.”
Lo anterior, es parte de la discusión que se ha generado entre analistas económicos y fiscalistas, después de que hace una semana la Secretaría de Hacienda y Crédito Público dijo que al estar instalado el país en una recesión, las alternativas son crear más impuestos, pedir más financiamiento o recortar gasto público.
Para los fiscalistas consultados, el asunto es que habrá una contracción de 4.1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), por lo que anticipan que la recaudación caería hasta 90 mil millones de pesos en este año.
Rubén Herrero contestó que la propuesta de Macías-Valadez de gravar alimentos y medicinas “no es conveniente” porque con la actual tasa de desocupación de empleo, no va a haber consumo, y esto agravaría el problema.